Demandas Mordaza: un traje a la medida de las corporaciones.
Usan sus enormes fortunas para debilitar regulaciones, influir en candidatos políticos que responden a sus intereses, controlar el debate público comprando medios de comunicación y silenciar la disidencia mediante tácticas de intimidación.
Pero cometieron un error: subestimaron nuestro poder colectivo para resistir.
Incluso en medio de este aumento del autoritarismo, cada vez más personas creen en el poder y la esperanza de actuar. Mientras ellos fomentan la división, nosotros estamos construyendo un movimiento. Nos elevamos por encima de su discurso para recuperar la decencia y el sentido de comunidad.
¡ÚNETE, es momento de resistir!
- ciberactivistas ya se unieron, ¡sólo nos faltas tú! Ayúdanos a llegar a firmas.
Sitio seguro. Al firmar la petición, acepto recibir información de Greenpeace México y estoy de acuerdo con el aviso de privacidad.
Es momento de resistir los intentos de aislarnos uniéndonos, de resistir los intentos de dividirnos redescubriendo lo que tenemos en común, y de resistir la política de competencia y dominación cooperando como un solo movimiento impulsado por la gente.
¿Qué es una SLAPP?
Una Demanda Estratégica contra la Participación Pública (SLAPP, por sus siglas en inglés) es una táctica legal que busca ahogar a organizaciones sin fines de lucro, activistas, periodistas y otras personas defensoras del interés público en costos legales, desgastar sus recursos y, en última instancia, silenciar la disidencia. Estas demandas abusivas son una herramienta clave utilizada por oligarcas y empresas contaminantes contra quienes defienden un futuro verde y justo.
Hay un aumento global de demandas intimidatorias que utilizan el sistema legal como arma para callar voces críticas. Como el caso de Energy Transfer en Dakota del Norte contra tres entidades de Greenpeace, que resultó en una sentencia de 345 millones de dólares: cada SLAPP, sin importar contra quién se dirija, es un ataque contra todas las personas que creen en la libertad de expresión y el derecho a la protesta pacífica.
Estamos llevando a un gigante petrolero abusivo ante la justicia
Greenpeace International está llevando a la empresa Energy Transfer ante los tribunales en los Países Bajos con un caso histórico anti-SLAPP, para buscar justicia bajo la legislación neerlandesa y de la Unión Europea. La compañía de oleoductos ha estado impulsando demandas abusivas contra Greenpeace International y Greenpeace en Estados Unidos durante casi una década.
Esta demanda anti-SLAPP —que invoca por primera vez la nueva directiva de la Unión Europea— envía un mensaje claro a cada abusador, multimillonario y corporación contaminante: su era de intimidación ha terminado, y sus tácticas de miedo ya no van a funcionar.
Quieren que nosotros —y todas las personas activistas por el clima— tengamos miedo de sus tácticas de intimidación corporativa. Pero no lo van a lograr. El caso histórico de Greenpeace International, con sede en los Países Bajos, ya está en marcha.