
Hoy, sabemos que la crisis climática avanza, que los océanos enfrentan presiones cada vez mayores, que la biodiversidad se pierde a un ritmo alarmante y que muchos territorios siguen amenazados por proyectos que priorizan el beneficio inmediato, las ganancias económicas sobre el bienestar y la vida misma.
La justicia ambiental es otro pendiente. Como muestra están los impactos del cambio climático, cada vez más fuertes y que afectan desproporcionadamente a las personas más vulnerables; las comunidades desplazadas climáticas, otros procesos internos de migración forzada por el despojo de tierras y recursos naturales, y frente a la lucha por los recursos también está la violencia.
Queremos reiterar que sin territorio, sin recursos de vida, todos somos más vulnerables. No queremos, no podemos más, soportar un gobierno omiso ante estas realidades y que mire a dónde le conviene mirar: no hay desarrollo sin justicia, no hay progreso sin dignidad.
¡Firma para que México sea un país con justicia social y climática!
- ciberactivistas ya se unieron, ¡sólo nos faltas tú! Ayúdanos a llegar a firmas.
Sitio seguro. Al firmar la petición, acepto recibir información de Greenpeace México y estoy de acuerdo con el aviso de privacidad.
Dra. Claudia Sheinbaum Pardo
Presidenta de México
PRESENTE
Estimada Dra. Sheinbaum,
Esperando que se encuentre bien, le extendemos esta misiva en el marco de la protesta y acción pacífica que el día de hoy desarrollamos ante el próximo inicio de la Copa Mundial, en conjunto con diversas organizaciones de la sociedad civil. Dicha acción busca traer a su atención diferentes problemáticas sociales y ambientales de gran relevancia en nuestro país, las cuales requieren atención urgente por parte de su gobierno y no deben pasar desapercibidas, mucho menos en estos momentos en los que los ojos del mundo están puestos en México.
Desde Greenpeace México, como organización ambientalista, resaltamos la crisis socioambiental en la que se encuentra sumido el país, una situación que atenta contra la vida misma, contra los derechos humanos y contra los ecosistemas y sus especies que forman una parte valiosa de nuestra identidad como mexicanos. Tan solo recordar a Zayu, el jaguar cuya imagen y simbolismo se resalta como mascota mexicana del Mundial, mientras que su hogar, la Selva Maya, se está viendo devastada por megaproyectos extractivistas.
La Península de Yucatán, la Selva Maya y su acuífero se encuentran hoy amenazados por la agroindustria, por ejemplo con las mega granjas porcícolas que contaminan el agua y dañan la salud de las comunidades locales; los impactos ocasionados por el Tren Maya, así como diversos proyectos extractivistas en la región por ejemplo en el sector inmobiliario y turístico que están ocasionando la deforestación del pulmón verde de México, dañando el arrecife Mesoamericano y poniendo en peligro a especies emblemáticas como el jaguar y ecosistemas costeros clave como los manglares. Hace unas semanas vimos un gran logro de la movilización ciudadana frente a uno de estos proyectos, Perfect Day, lo que muestra el rechazo de buena parte de la sociedad a seguir promoviendo la devastación ecológica de esta zona de amplia biodiversidad, sin embargo, traemos ante usted la preocupación de que este proyecto se reviva bajo otros nombres y en otros sitios, lo cual no debe suceder. No es efectivo analizar los impactos ambientales de manera fragmentada, proyecto por proyecto. Es urgente contar con una política de Estado que presente soluciones integrales como un plan regional de protección y restauración para toda la península, además de estudiar con máxima claridad cuáles son los límites ecológicos de la península de Yucatán y su acuífero, y con base en ello, se cancelen y nieguen permisos para los proyectos que comprometan esa capacidad.
Esta devastación ambiental también está presente en otras zonas del país, como es el Golfo de México, una región fuertemente impactada por incidentes provocados por la industria de los combustibles fósiles, como el derrame petrolero que comenzó en febrero de este año y que aún tiene sumida a la región en una crisis socioeconómica. Los pescadores, prestadores de servicios turísticos y vendedores de mariscos siguen sin certezas sobre la seguridad del consumo de los productos que extraían del mar. Además del daño que sigue sin ser medido ni reparado en ecosistemas marinos y costeros clave como el Corredor Arrecifal del Golfo de México. No obstante lo anterior, sigue en evaluación la posibilidad de que su gobierno impulse el fracking en ésta y otras regiones del país, lo cual traerá aún más devastación ambiental, daños a la salud y afectaciones sociales a pueblos ya golpeados fuertemente por la industria fósil. Es urgente que su gobierno priorice la transición energética y apueste por energías renovables que son seguras, y ambiental y socialmente justas, que el Golfo de México deje de tratarse como una zona de sacrificio y se establezca un plan regional de protección y restauración que deje de lado el petróleo y el gas.
Como lo hemos visto también en el marco del Mundial, con los efectos que el calor extremo ha traído en la realización de los juegos, los impactos del cambio climático son cada vez más frecuentes e intensos en las ciudades del país. Las olas de calor se espera que se intensifiquen en el verano, justamente coincidiendo con la realización del Mundial, así como se prevén otros eventos climáticos extremos como lluvias torrenciales, huracanes, sequías e inundaciones que ponen en riesgo a las personas más vulnerables. Esto hace aún más urgente que la política climática de México impulse las energías renovables y ponga en el centro la adaptación al cambio climático, priorizando por ejemplo la atención de problemas socioambientales como el desplazamiento climático que lamentablemente ya ha sufrido la comunidad de El Bosque en Tabasco.
A esto se suma un contexto nacional adverso y de alto riesgo para activistas ambientales y defensores de la tierra, de acuerdo al CEMDA tan solo en 2025 perdieron la vida 10 personas haciendo esta labor, mientras que se registraron 314 agresiones específicas (difamación, estigmatización, intimidación y amenazas). Las personas defensoras ambientales requieren protección urgente en el ejercicio de su labor, la justicia ambiental y el cumplimiento del Acuerdo de Escazú es un pendiente que su gobierno no puede ignorar. La justicia debe ser para todas y todos, es un derecho esencial que debe garantizarse porque lo que está en juego es la vida en todas sus formas, la integridad y la dignidad de las personas.
Reconocemos la importancia de mostrar una imagen fuerte y de unidad nacional ante el exterior en eventos internacionales de esta magnitud, pero esto no puede hacerse ocultando, negando o minimizando la realidad nacional llena de pendientes que urge que su gobierno atienda. Desde Greenpeace México quedamos en la disposición de brindar cualquier apoyo y ofrecerle cualquier información y datos que pueda requerir en la atención de las urgentes problemáticas socioambientales arriba mencionadas.
Para mayor información, pueden contactar a Ornela Garelli, Directora de Campañas de Greenpeace México, al correo electrónico ogarelli@greenpeace.org y/o al número 5529604068.
De antemano agradecemos su atención.
ATENTAMENTE
Aleira Lara Galicia
Directora Ejecutiva
Greenpeace México
C.c.p. Alicia Bárcena Ibarra, Secretaria de Medio Ambiente.